La pintora polaca Sarah Kuźmicz protagoniza la exposición que alberga el Centro Sefarad-Israel del 12 de febrero al 10 de abril en la que, a través de varias de sus pinturas, se invita a observar con detenimiento los rostros retratados y a interpretarlos como lugar de memoria, silencio y trascendencia, una superficie donde lo visible remite a lo que no puede decirse del todo.
La muestra, que propone una aproximación íntima y reflexiva a la pintura figurativa contemporánea a partir de una pregunta esencial: ¿qué revela un rostro cuando deja de ser mera representación y se convierte en espacio de sentido?, dialoga con proyectos anteriores en los que el rostro y el silencio han sido ejes centrales de su investigación artística, consolidando una trayectoria coherente y personal.
Polaca de nacimiento y mexicana por adopción, Sarah Kuźmicz creció en una familia de artistas, contexto en el que inició su formación en dibujo y pintura. Posteriormente amplió sus estudios en Cracovia, en el taller del pintor y grabador Jan Bujnowski. Su obra abarca la pintura al óleo y diversas técnicas del dibujo, con un lenguaje sobrio y contenido que se sitúa entre la figuración y la contemplación interior.
Kuźmicz desarrolla también una intensa labor como crítica de arte, con textos publicados en medios como Letras Libres y Zenda. En paralelo, prepara un libro de ensayos sobre pintura, en el que reflexiona sobre la imagen, el tiempo y la mirada. Actualmente vive y trabaja entre Madrid y Cracovia, y se encuentra preparando una próxima exposición en la Ciudad de México.
El rostro significa lo infinito invita al espectador a una experiencia de contemplación pausada, donde cada obra actúa como umbral: un rostro que, lejos de cerrarse en sí mismo, se abre a lo infinito.