Cuando en 1888 el asturiano Gumersindo Gómez regresó de Cuba, se instaló en Madrid, invirtiendo el fruto de su trabajo en un café que inauguró el 15 de mayo como “Gran Café de Gijón”, en honor a su ciudad natal. El fundador no podía imaginar que su café, ubicado en la zona de la Castellana, acabaría considerándose como “el último café literario de Madrid”. A finales de marzo de 2026, tras un cierre de cinco meses en los que se ha realizado una reforma en la que se ha mantenido su identidad, el Café Gijón reabre de la mano del Grupo Capuccino.
En su sala han disertado personajes de la talla de Canalejas, Ramón y Cajal, Pérez Galdós, Romero de Torres, Ramón María del Valle-Inclán, Cossío, Cañabate, Gerardo Diego, Torrente Ballester, Sastre, Cela y un interminable etcétera. En 1914 traspasa el local al barbero Benigno López Jabato, con tres condiciones: un precio de 240.000 reales (más de diez mil duros), que no dejase de ser café y que no le cambiase el nombre. Sus mesas siguen siendo hoy testigo de charlas y tertulias.
El centenario Café Gijón ha sido citado en múltiples ocasiones en libros, películas y representado en cuadros por prestigiosos artistas, como en “Crónicas del Café Gijón” de Marino Gómez Santos, “La noche que llegué al Café Gijón” de Francisco Umbral y “La Ronda del Gijón”, libro testimonial de 17 personajes vinculados al Gijón recogidos por Marcos Ordoñez.
Su terraza merece una mención especial. Con su reapertura, recupera su papel como escenario privilegiado en el Paseo de Recoletos para disfrutar del sol y del ritmo urbano en cualquier momento del día.
En esta nueva etapa, el Café Gijón refuerza su vocación cultural con una programación activa que abarca, como no, literatura y otras artes como artes plásticas, música, con pianista en directo todos los días de 18:00h a 21:00h. recuperando su papel en la vida intelectual madrileña.