El Real Sitio de El Pardo alberga entre sus dependencias esta quinta, declarada Monumento Nacional en 1935, que destaca por sus hermosos jardines de influencia francesa, diseñados en el siglo XVIII por Claude Truchet, y por su palacete, muy parecido al Palacio de la Zarzuela.
El diseño de su jardín barroco, de corte francés, incorpora elementos del gusto español e italiano. En ellos se pueden ver terrazas, varias esculturas, estanques, una cascada y grandes coníferas, que recuerdan a los también reales jardines de la Granja de San Ildefonso. Además, en su interior se encuentran dos ejemplares de secuoyas rojas.
Inicialmente la quinta fue conocida como la Quinta de Valrodrigo. En 1717 fue adquirida por el Duque del Arco, Alonso Manrique de Lara y Silva, caballerizo mayor del rey. Tras su fallecimiento, su viuda cedió la quinta a los reyes Felipe V e Isabel de Farnesio, quienes fueron los que la incorporaron al Real Sitio de El Pardo.
A lo largo de la historia, la quinta tuvo varios usos. Durante la Segunda República fue la residencia de Manuel Azaña, presidente de la Segunda República. Durante la guerra civil, el palacio sufrió grandes daños y fue posteriormente reconstruido entre 1940 y 1941 e inaugurado en octubre de 1942 por Francisco Franco como Academia de Mandos Isabel la Católica, una academia de instructoras para la Sección Femenina.
Actualmente, el palacio es alquilado por Patrimonio Nacional para la celebración de eventos, por lo que no es accesible al público, a diferencia de sus jardines, que sí se pueden visitar de forma gratuita.
Como dato anecdótico, en la quinta se han rodado las series “La Cocinera de Castamar” y “Lo que escondían sus ojos”.
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Imágenes: © Patrimonio Nacional