Situado en el corazón de la Gran Vía, muy cerca de la plaza de Callao, el Palacio de la Música se levantó en 1926 con la intención de ser sala de cine y conciertos. Su propietario, la Sociedad Anónima General de Espectáculos, encargó al arquitecto vasco Secundino de Zuazo Ugalde la construcción de este edificio, que coincidió con el proceso de creación de la Gran Vía madrileña.
Debido a este uso mixto, Zuazo se inspiró en la disposición de los cinematógrafos americanos, sin crear la tradicional planta de herradura rodeada de palcos de los teatros “a la italiana”. Su fachada es de traza clasicista, que contrarrestaba con la decoración típica del barroco sevillano de su interior.
En 1932 sufrió un incendio que destruyó el escenario. Tras su rehabilitación, abrió en 1933 solo como sala de cine. Tras la Guerra Civil, entre 1942 y 1956, simultaneó de nuevo las proyecciones cinematográficas con conciertos de la Orquesta Nacional de España. En 1982, el teatro se dividió en dos salas de cine, y se mantuvo así hasta su cierre el 22 de junio de 2008. Un año antes, en 2007, el edificio fue adquirido por la Fundación Cajamadrid para rehabilitarlo y devolverlo a su uso original de sala de conciertos.
Once años después, en 2020, el Ayuntamiento de Madrid dio luz verde para que la Fundación Montemadrid iniciase el proceso de rehabilitación del inmueble, respetando todos sus elementos originales, dada la protección integral con la que cuenta.
En junio de 2025, la Fundación Montemadrid vendió el edificio al grupo suizo Zephyros, que será el encargado de llevar a cabo la reforma del edificio en los próximos años para convertirlo en un nuevo espacio cultural.