Próxima a la Puerta del Sol, se encuentra este centenaria farmacia que recibe el nombre de la antigua iglesia de la Victoria, derribada con la desamortización de Mendizábal. Joaquín Olmedilla y Garrido fue quien abrió este negocio entre 1854 y 1864 (no se conoce con exactitud el año de su fundación).
Al fallecer su fundador en 1875, el negocio pasó a su mujer y a su hijo, quién vendió el negocio en 1903 a Ildefonso Setién. Éste, a su vez, lo vendió en 1905 a Ildefonso de las Heras.
Durante la etapa de De las Heras, el auténtico propietario de la farmacia fue el sacerdote Ulpiano Santos García, apasinado de las plantas medicinales y un estudioso de las fórmulas magiostrales, quien elaboró el producto "HUROL-E", que servía para calmar el dolor, obteniendo la Medalla de Oro en la Exposición Universarl de Barcelona de 1912 a la mejor elaboración. Hoy es una marca registrada que se siguen vendiendo en esta farmacia.
Desde 1930 a 1940, la farmacia estuvo dirigida por Emilio Santos Luna. Posteriormente, se encargaron de ella su hermana y, más tarde, su sobrino.
En el año 2000, la propiedad pasó a la licenciada en Farmacia, Francisca Yeste Moreno, actual propietaria, que ha implementado estrategias de promoción de la salud y prevención a través de la fitoterapia, así como elabora una línea de suplementos propia que, unido a los preparados tradicionales que continúan elaborándose aquí,completan la marca HUROL.
En el pequeño local destaca su mobiliario de madera blanca y estantes de cristal sobre fondo de espejo, presidido por un mostrador de madera con encimera de mármol blanco, así como su fachada de madera roja.