El Instituto Cultural de México en España alberga del el 25 de febrero al 10 de abril una exposición formada por las fotografías del alemán Hans Gutmann, quien adoptó el nombre de Juan Guzmán tras exiliarse en España en 1936 con la llegada de Hitler al poder. En 1939 viajó a México como un refugiado español y allí se integró en el fotoperiodismo mexicano, etapa de la que proceden las imágenes que componen esta muestra.
La exposición está formada por varias fotografías del archivo que por decisión de Teresita Miranda, última pareja de Guzmán, se integró a la colección fotográfica de Fundación Televisa. Su título procede de un reportaje publicado en la revista Mañana en 1952.
Nacido en Colonia, Alemania, en 1911, Gutmann hizo estudios de ingeniería metalúrgica. La situación económica de su país natal no fue propicia para ejercer esta disciplina, por lo que comenzó a trabajar en una pequeña compañía cinematográfica, donde inició su relación con la fotografía.
El ascenso al poder de Adolfo Hitler, en 1933, obligó a Gutmann a salir al exilio. Tras vivir en Francia, Italia y Grecia, llegó a España en 1936, donde fue testigo y protagonista de la guerra civil. Se sumó a las fuerzas republicanas, en las que fotografió sus movilizaciones en varios frentes y obtuvo el grado de capitán de ingenieros. Ya rebautizado como Juan Guzmán, contrajo matrimonio con una ciudadana española, viviendo junto con ella la derrota republicana.
En 1939 llegó a México como parte de la comunidad de los refugiados españoles y se integró al medio fotoperiodístico mexicano. Trabajó como corresponsal de la compañía estadounidense Time-Life. Medios como Novedades, Así, Hoy, Mañana, Sucesos para todos, Tiempo y Life en español, publicaron las imágenes y reportajes en los que Guzmán hizo la crónica de la transformación de México.
La capital mexicana fue tema recurrente de muchos de sus trabajos fotográficos. Como cronista gráfico de la ciudad, sus imágenes documentan los cambios en el paisaje arquitectónico (el crecimiento vertical y horizontal de la ciudad); el caos y las catástrofes propias de las grandes urbes; los personajes urbanos y los oficios de antaño; los barrios pobres y los espectáculos callejeros; las marquesinas, los anuncios y la moda; las festividades nacionales y los deportes, así como la vida política, cultural y artística de la metrópoli.