La Real Fábrica de Tapices acoge del 11 de abril al 5 de junio una exposición que reúne una selección de piezas inéditas de museos de Oriente Medio. Una muestra viva del tatreez, el arte del bordado palestino, desarrollada a lo largo de tres movimientos temporales diferenciados.
La exposición se compone de más de 60 piezas históricas y contemporáneas en colaboración con la institución jordana Tiraz, Widad Kawar Home for Arab Dress, la asociación libanesa Inaash y el Proyecto Sila, iniciativa que reúne a artistas de origen palestino, libanés, kuwaití y sirio.
La muestra se estructura en tres grandes secciones. El recorrido se inicia con Un Legado en Hilos, la puesta en escena de un tapiz del siglo XIX y la puesta en escena de dieciocho vestidos históricos del siglo XX, así como una selección de accesorios, cedidos por la institución jordana Tiraz Centre, y pertenecientes a la colección privada, Widad Kawar. Estas piezas vienen de distintas regiones, entre las que se incluyen Belén, Ramala, Hebrón, Gaza, Lida, Ramla, Jaffa y Jerusalén. Dichas piezas encarnan el patrimonio ancestral y la antigüedad palestina.
El recorrido continúa con Una Nación entre Puntadas, que incluye seis paneles bordados, cedidos por la asociación libanesa Inaash, que tiene como objetivo preservar y recuperar el tatreez, a través de piezas únicas bordadas por mujeres refugiadas. En este caso, el tatreez funciona como un patrimonio vivo, portador de identidad, memoria y conocimiento a lo largo de generaciones.
Por último, la tercera sección denominada Una Herencia en Movimiento se presenta en colaboración con SILA Project fundado por Rula Alami. Es una selección de 21 obras contemporáneas de trece artistas procedentes de Palestina, Siria, Kuwait y Líbano, obras que abren un poderoso diálogo entre el bordado palestino y la práctica artística contemporánea, revelando el poder transformador del tatreez y su profundidad cultural.
Cabe destacar que la muestra Al’Qala incluye la contribución especial de Fadia Ahmad, cuya instalación cinematográfica Between Two Shades of Blue analiza el exilio, la memoria, las heridas colectivas y la búsqueda íntima de pertenencia.