
En un mundo aparentemente cercano, ‘o más real’ envuelto de sonidos. En la ciudad repleta de ruidos, y desde su desorden armónico la lluvia, los coches, el metro, las obras. Nace de su interior una fuerte necesidad de melodía. ‘Ebrio de tequila, y largos besos, el velero de las rosas quiero’. La nota es el instante, el presente o el pasado que se instala irremediablemente aferrándose a la piel siempre efímera. José Maya.


