
Cuando Panteón Rococó sube al escenario, como lo lleva haciendo durante casi trece años, se desata una explosión de sonidos, ritmos, baile, amor, conciencia, fiesta, pero sobre todo rebeldía, que nunca deberá faltar en el rock. No importa si se toca en un pequeño bar o en un festival masivo: Panteón Rococó ha logrado, desde sus inicios en el underground mexicano, entregar el alma para contagiar fiesta, sudor y conciencia a su público.


