
Juntar a tres figuras tan distintas y tan flamencas es casi un milagro. Sus virtudes: la interpretación del jondo de un modo esencial, determinadas formas de expresión, un sentido propio de interpretar, su sentido del ritmo y del estilo. Veteranía es el espíritu castizo y flamenco de La Tati, madrileña que baila con los ojos, los pies y el corazón, una bailaora distinta tras la que brilla eternamente la ilusión del arte, una veterana en plena juventud. Juana la del Revuelo, cantaora festera entre el hoy y el pasado del flamenco, siempre vivo, en ella los cánones parecen haberse abrazado con la gracia y el sentido gitano. Cañeta de Málaga, cantando siempre para que la inspiración le pille siempre flamenco, es la fe que distingue, que diferencia lo circunstancial de lo innato. Y que parece haber encontrado en estas tres figuras tres cómplices aliados.


