Repostería tradicional

  • Torrijasreposteriatradicional_1401094071.68.jpg
  • Churros en el Mercado de San Miguel
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  • Fruta escarchada Casa Mira
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  • Huesos de santo de El Riojano
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  • Roscones de Reyes Pastelería El Pozo
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  • Turrones Casa Mira
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La cultura culinaria de nuestra ciudad es rica en variedades pasteleras, algunas asociadas a determinadas fechas y celebraciones, y otras comercializadas durante todo el año. Con recetas autóctonas, a menudo de influencia árabe, la repostería madrileña incluye también especialidades de otras regiones españolas que evidencian el papel de Madrid como tradicional ciudad de acogida de ciudadanos procedentes de distintos lugares del país. Entre los dulces más característicos están las torrijas, los churros, los huesos de santo y los barquillos.

Son numerosas las pastelerías que encontramos en la ciudad, siendo algunas de ellas de tradición centenaria como La Antigua Pastelería del Pozo, El Riojano, La Mallorquina o Viena Capellanes. Como muchos de sus productos están asociados a sus propias fechas y celebraciones religiosas no es de extrañar que durante esos días los establecimientos madrileños estén a rebosar. Éstos son algunos de los dulces más característicos:

  • Roscón de reyes: cada Navidad este delicioso bollo, elaborado con agua de azahar y decorado con fruta escarchada, vuelve a las confiterías de nuestra ciudad para celebrar el día de Reyes. Con o sin relleno -nata, trufa, crema o chocolate-, normalmente en su interior se encuentra un pequeño obsequio y un haba que determinará, según la tradición, la buena o la mala suerte de aquellos que lo encuentren.
     
  • Panecillos de San Antón: en torno al 17 de enero, numerosos ciudadanos se acercan hasta la iglesia de la calle Hortaleza para bendecir a sus mascotas y celebrar así el Día de San Antón Abad, protector de los animales. Los panecillos, basados en una sencilla receta y también bendecidos, acompañan este tradicional momento.
     
  • Torrijas: se trata del dulce por excelencia de la Semana Santa y es habitual tomarlo en cualquier punto de nuestro país, aunque estas rebanadas de pan empapadas de huevo, leche o vino adquieren su toque especial en nuestra región gracias a la miel con la que son cubiertas.
     
  • Rosquillas de San Isidro: en torno al día 15 de mayo, San Isidro, en Madrid se celebran las fiestas municipales de su patrón en la ermita dedicada al santo, donde se degusta este castizo producto acompañado del agua de su fuente. Existen dos variantes: las listas, bañadas en azúcar, y las tontas, a las que no se les añade nada.
     
  • Huesos de santo: estos dulces canutillos, elaborados con almendras, conmemoran cada 1 de noviembre el día de Todos los Santos y, aunque originariamente estaban rellenos de dulce de yema, en la actualidad existe una amplia variedad de sabores como chocolate, coco, yogur,...etc.
     
  • Buñuelos de viento: al igual que los anteriores, es típico tomar estos pequeños bollos, normalmente rellenos de nata o crema, durante la festividad del 1 de noviembre.
     
  • Coronas de la Almudena: creadas por los pasteleros madrileños en los años ochenta, con la intención de honrar a la que es a la vez patrona de Madrid y de su gremio, la Virgen de la Almudena, se suelen ver en los escaparates de las pastelerías cada año en torno al 9 de noviembre, día en que se celebra la festividad de dicha virgen. Basado en una sencilla receta, este bollo es similar al roscón de reyes en forma e ingredientes, si bien las coronas son más pequeñas, no llevan agua de azahar y sustituyen sus adornos de frutas escarchadas por guindas, detalles de crema, almendras,...etc., aunque, como éstos, también pueden estar rellenos de crema pastelera, nata o trufa.

Por otro lado, en Madrid encontraremos una serie de dulces que no están relacionados con festividades concretas y que se pueden disfrutar durante gran parte del año:

  • Churros: estas tiras cilíndricas estriadas, fritas en aceite, espolvoreadas con azúcar y que en Madrid las distingue su forma de lazo, son ideales para los desayunos o las meriendas. Además, durante la mañana de Año Nuevo es habitual tomarlos, junto a una taza de chocolate, como culminación de la fiesta.
     
  • Barquillos: aunque el oficio de barquillero está casi extinguido, originariamente era habitual verle por las calles de la ciudad junto a un bidón mediante el cual, y a través de un sencillo juego de ruleta, los ciudadanos apostaban para conseguir uno de sus populares barquillos cilíndricos o aplastados.
     
  • Chocolate a la taza: con la llegada del frío esta bebida, caliente y densa se convierte en el complemento perfecto de los churros en los desayunos y meriendas que se sirven en los locales de nuestra ciudad.
     
  • Bartolillos: al igual que los churros y los pestiños, estos grandes dulces de formas casi triangulares y rellenos de crema fina se preparan, con mucho cuidado, en fritura de aceite.
     
  • Pestiños: denominados fruta de sartén por su proceso de elaboración, estos dulces de origen árabe se caracterizan porque una vez fuera del aceite se bañan con abundante miel o azúcar.

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