Museos y espacios culturales

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MUSEOS Y ESPACIOS CULTURALES

DIEZ OBRAS MAESTRAS del MUSEO DEL PRADO

Las diez pinturas que a continuación proponemos son piezas destacadas de la colección del Museo del Prado y obras imprescindibles para explicar la historia del arte.

La Anunciación de Fra Angelico

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La Anunciación. Fran Angelico (c. 1426)
Para el dominico Beato Angélico no había diferencia entre pintar y rezar. En su convento de Fiesole concibió imágenes de gran sutileza, como esta Anunciación, obra maestra del Quattrocento (s.XV). A la izquierda, Adán y Eva son expulsados del Jardín del Paraíso, cubierto por gran variedad de flores copiadas de la naturaleza. A la derecha, dentro de una arquería de finas columnas, el ángel San Gabriel anuncia a la Virgen María la llegada del niño.

El Tránsito de la Virgen de Mantegna

El tránsito de la Virgen. Andrea Mantegna (c.1462)
Esta obra resume todos los hallazgos del Renacimiento. Su autor, Andrea Mantegna, construye perfectamente la perspectiva según las normas de la geometría euclidiana. El pavimento y la arquitectura subrayan un punto de fuga que se sitúa en el centro del río Mincio, un escenario real en la ciudad de Mantua, y los apóstoles se distribuyen coherentemente en el espacio, mientras al fondo la Virgen dormida espera su asunción.

El Descendimiento de Van der Weyden

 El descendimiento. Roger van der Weyden (c.1435)
Como si fuera el grupo escultórico de un retablo, las figuras de esta escena tienen una gran presencia volumétrica. Con su pincel  Van der Weyden copia el peso de los cuerpos y la textura de las telas. Podemos distinguir el terciopelo, la piel vuelta, el hilo de oro, la sangre o el cabello como si fueran reales, pero es sólo pintura al óleo. En la esquina superior derecha una pequeña ballesta nos indica que la obra fue encargada por el gremio de ballesteros de Lovaina.       

El Jardín de las Delicias de El Bosco

El jardín de las Delicias. El Bosco (1500-1505)
Sin duda se trata de una de las pinturas más enigmáticas del Museo del Prado. La tabla de la izquierda representa la Creación y el Paraiso, la tabla central, el pecado del hombre moderno y la tabla de la derecha, el castigo divino, el infierno. Las actitudes obscenas, los personajes extraños y las arquitecturas imposibles recrean un mundo delirante que se adelanta al movimiento surrealista. ¿Qué quería decir El Bosco con esta imagen pintada a principios del siglo XVI?

Danae recibiendo la lluvia de oro de Tiziano

Danae recibiendo la lluvia de oro. Tiziano (1553)
Un oráculo había advertido al rey Acrisio que moriría a manos de su nieto. Entonces, para impedir que la princesa tuviera hijos, decidió encerrarla en una torre el resto de su vida. Sensual y provocadora, la Dánae imaginada por Tiziano recibe entre las sábanas a Zeus, que transformado en lluvia de oro consigue poseerla. Este mito le sirve al pintor para construir un universo cargado de erotismo y morbo.  

El caballero de la mano en el pecho de El Greco

El caballero de la mano en el pecho. El Greco (1580) 
La moda española de finales del siglo XVI vestía a los hombres con traje negro, puños y cuello de encaje, y espada de soldado. El caballero desconocido que retrata el Greco, un pintor nacido en Creta que había pasado por Venecia y Roma, refleja a la perfección el prototipo de hijosdalgo, cristiano viejo, valiente en la batalla y piadoso en la iglesia que abundaba por las calles de Madrid y de Toledo.

Martirio de San Felipe de Ribera

El martirio de san Felipe. José de Ribera (1639) 
Atención, las siguiente imagen pueden herir su sensibilidad. El Martirio de San Felipe presenta el dolor físico con tanta crudeza que a muchos les costará observar con atención la magistral composición de Ribera. El cuerpo del santo marca una diagonal muy acentuada que dinamiza la escena. En escorzo, los verdugos tratan de levantar la cruz, mientras el resto de personajes se asombra de su sadismo.      

Las tres Gracias de Rubens

Las tres gracias. Rubens (1635) 
De las tres gracias pintadas por Rubens, la de la izquierda es la segunda esposa del pintor, Hélène Fourment, con quien se había casado unos meses antes de acabar la obra. La sensualidad de los desnudos y la exhuberancia del paisaje hacen de esta pintura un canto a la vida. El artista ha pasado a la Historia por su cultura exquisita, su amor a las mujeres y su gran don de gentes.   

Las Meninas de Velázquez

Las Meninas o La Familia de Felipe IV. Velázquez (1656) 
La más personal de las obras de Velázquez ha fascinado al público de todos los tiempos. Salvador Dalí dijo que, si ardiese el Museo y sólo pudiera salvar una obra, él optaría por el aire que hay dentro del cuadro de Las Meninas. Con este cuadro Velázquez, pintor de cámara de Felipe IV, quiso autorretratarse junto a los reyes y de este modo reivindicar la nobleza de su arte.    

Perro semihundido de Goya

Perro semihundido. Goya (1820-1823) 
Aunque no es la pintura más moderna del museo, Perro semihundido de Goya podría formar parte de una exposición de arte abstracta. El animal, una mancha negra entre dos masas de color, es un gesto, un movimiento del pincel. El artista plasmó sobre la pared de su casa, La Quinta del Sordo, ésta y otras pesadillas provocadas por su pérdida de audición y que se conocen como pinturas negras.       

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