Obras de Goya, Velázquez y El Greco
El Museo Nacional del Prado es uno de las pinacotecas más prestigiosas del mundo. Además de las Meninas de Velázquez y de Los fusilamientos del 3 de mayo de Goya, en sus salas pueden verse obras maestras de las escuelas española, italiana y flamenca.
Con más de 8.000 obras de arte, el Museo del Prado ofrece un amplio recorrido por la historia de la pintura occidental desde la Edad Media hasta el siglo XIX. Te recomendamos consultar una guía y preparar tu visita antes de entrar en el museo, dedicarle al menos una mañana o una tarde y no tratar de ver todo la colección permanente en un solo día.
El Museo del Prado tiene la colección de pintura española más completa del mundo. El viaje puede comenzar en el siglo XI, delante de los murales mozárabes de la iglesia de San Baudelio de Berlanga. A continuación, las obras de Bartolomé Bermejo, Pedro Berruguete, Juan de Juanes o Luis de Morales trazan el arco que va de la pintura gótica hispano-flamenca al Renacimiento. Las salas dedicadas a El Greco conservan algunas de las pinturas más singulares del manierismo, como El caballero de la mano en el pecho o la Santísima Trinidad.
El Siglo de Oro está ampliamente representado con obras de Ribera, Zurbarán y Murillo, que nos ayudan a comprender el contexto en el que surge la pintura de Velázquez, cuya cima más alta son Las Meninas y las Hilanderas, también en el museo. A caballo entre el siglo XVIII y el siglo XIX, las salas de Goya muestran desde los cartones que hizo para la Real Fábrica de Tapices, a Las pinturas negras con las que el artista cubrió los muros de su casa, La Quinta del Sordo. A partir de aquí es muy fácil comprender el romanticismo español. Las últimas salas del recorrido están dedicadas a Sorolla, que a principios del siglo XX asimila los rasgos característicos de la escuela española, realismo y color, e introduce preocupaciones propias de la pintura moderna.
La pintura italiana es imprescindible para comprender el paso del arte medieval al Renacimiento y además resulta muy influyente en el arte barroco español. Del Quattrocento (siglo XV) destacan La Anunciación de Fra Angelico, el cofre con la historia de Nastagio degli Onesti de Botticelli, La dormición del virgen de Mantegna y Cristo sostenido por un ángel de Antonello da Messina. Varias vírgenes de Rafael sirven para explicar el esplendor clasicista del Cinquecento (siglo XVI) y los cuadros de Tiziano, Tintoretto y Veronés, grandes personalidades de la escuela veneciana, son uno de los tesoros más preciados del Museo del Prado. Los diferentes caminos del arte barroco italiano están claramente subrayados con obras de Caravaggio, Guido Reni y Annibale Carracci. La obra de Tiépolo, ya en el siglo XVIII, cierra un ciclo que comenzó en el Renacimiento y que vincula la pintura italiana al conflicto entre dramatismo y belleza.
La escuela flamenca está muy bien representada debido a la relación política de la monarquía española con Flandes. En el Museo del Prado se encuentran desde obras muy significativas de los maestros primitivos flamencos, como El descendimiento de la cruz de Van der Weyden y el Jardín de las Delicias de El Bosco, coleccionadas obsesivamente por Felipe II, a las obras características del esplendor barroco de la corte de Bruselas, con Rubens, la familia Brueghel, Jordaens y Teniers encabezando la lista de los autores más abundantes en el Prado. La pintura francesa, holandesa y alemana también tiene presencia en las colecciones del museo. Durero, Claudio de Lorena, Rembrandt o Watteau son algunas de las firmas que no podemos obviar. Aunque menos conocidas, las salas dedicadas a la escultura y a las artes decorativas son de gran interés. Cabe destacar la estatuaria romana, el Tesoro del Delfín (una vajilla heredada por Felipe V) y las obras de los Leoni encargadas por Felipe II y Carlos V.
El 10 de noviembre de 1819 abría sus puertas por primera vez el Museo del Prado. Gracias al apoyo de María Isabel de Braganza, esposa de Fernando VII, el edificio que Juan de Villanueva había diseñado como Gabinete de Historia Natural acogía finalmente una parte importante de las colecciones reales. Con los años donaciones particulares y compras fueron ampliando los fondos de la pinacoteca.
Durante la Guerra Civil las obras de arte se protegieron de los posibles bombardeos con sacos de arena en la planta baja del museo. Finalmente, por recomendación de la Sociedad de Naciones la colección viajó primero a Valencia y luego a Ginebra, de donde tuvieron que regresar rápidamente a Madrid tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial.
Exposiciones temporalesEl antiguo edificio de Villanueva aloja gran parte de las colecciones de pintura, escultura y artes decorativas. Justo a su espalda, alrededor del Claustro de los Jerónimos, el arquitecto Rafael Moneo ha construido una serie de salas dedicadas a las exposiciones temporales, talleres de restauración, un auditorio, una cafetería, un restaurante y oficinas. Otro de los edificios que forma parte del museo es El Casón, antigua sala de baile del Palacio del Buen Retiro, ya desaparecido. Hoy este espacio aloja la biblioteca y la sala de lectura para investigadores.
El Museo del Prado es una visita obligada para los amantes del arte.
Museo del Prado
Paseo del Prado, s/n
Metro: Banco de España (Línea 2) y Atocha (Línea 1)
Autobuses: 9, 10, 14, 19, 27, 34, 37 y 45.
Cercanías: Atocha
Teléfono: (+34) 902 10 70 77
Horarios:
Precios:
Reserva y venta anticipada de entradas:
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