Una amplia oferta de bares y tablaos para disfrutar del mejor ambiente
Desgarro y dolor en el cante jondo. Alegría y felicidad, con sevillanas y rumbas. Todo eso y mucho más es el flamenco. Pero siempre con pasión e intensidad, unas cualidades que hacen que su expresividad sea captada por cualquiera. Venga de donde venga. Entienda o no entienda el idioma. Porque a través de este arte los sentimientos salen a flor de piel. ¿Quién no se ha emocionado alguna vez con el zapateao de una bailaora o con el quejío de un cantaor?
Madrid es la capital del flamenco. Puede parecer una frase demasiado contundente, pero es que es en esta ciudad a la que debe acudir quien quiera triunfar en alguno de los palos de este arte. Aquí se puede asistir cualquier día de la semana a grandes espectáculos en los teatros de la ciudad, a pequeños recitales de cante y baile en tablaos o salas. Porque en Madrid es donde se mueve toda esa industria discográfica que permite dar a conocer el flamenco al mundo, y de donde han partido los artistas que recorren país tras país emocionando al público.
Con el auge de los cafés cantantes en el siglo XIX, el arte flamenco alcanzó un gran apogeo en la capital. En la actualidad, tablaos y bares han perpetuado esta costumbre y ofrecen la posibilidad de disfrutar cada noche del flamenco más puro, al tiempo que el cliente degusta una suculenta cena o toma una copa.
Iniciamos nuestro recorrido por los bares de tapas flamencos más clásicos de Madrid. Una ruta con mucho duende que comienza en el barrio de Salamanca, donde se encuentra El Rincón de Jerez, uno de los locales con mejor ambiente rociero. Todas las noches, público y camareros entonan la Salve, toda una tradición “venida directamente desde Jerez”, según explican en este local. “Las luces se apagan, se encienden velas para ambientar al coro y al cliente se le reparte una octavilla para que pueda cantarla”, añaden.
Pero además de disfrutar de la mejor música de la tierra, los clientes pueden degustar las tapas y raciones más típicas como el gazpacho, las papas, el pescaíto frito o el rabo de toro, junto con vinos como el fino de Jerez y la manzanilla de Sanlúcar de Barrameda.
Tras tomar un aperitivo y unas cañas a media tarde, nos vamos a disfrutar de una suculenta y tranquila cena frente a los escenarios flamencos con más historia de Madrid, ‘los tablaos’. Mientras tomamos un vinito y uno de los platos españoles más tradicionales, los artistas más importantes del mundo del flamenco nos muestran su arte.
El Corral de la Morería es uno de tablaos más antiguos de la capital y más famosos del mundo. Abierto desde 1956, ofrece espectáculos de flamenco de la mano de su propio cuadro de bailaores, guitarras y cantaores, así como de los artistas más consagrados y su oferta gastronómica es actualmente mencionada en la prestigiosa Guía Michelin.
Muchas han sido las personalidades que han querido conocer este tablao a lo largo de su casi medio siglo de existencia. Desde las grandes actrices y actores norteamericanos de principios de siglo como Gary Cooper, Rita Hayworth o Charlton Heston, a políticos y presidentes como George Bush, Richard Nixon, John F. Kennedy, Henry Kissinger o Carlos Menem y grandes artistas como Pablo Picasso y Salvador Dalí, entre otros. Tampoco se han perdido sus especiales veladas estrellas del celuloide actual como Nicole Kidman, Adrian Brody, Natalie Portman o Richard Gere.
Muy cerca de este tablao se encuentra el Café de Chinitas, conocido en la capital por la original decoración de su escenario con mantones de manila. Situado en los bajos de un palacio del siglo XVIII, próximo a la Plaza de Oriente, ofrece desde 1970 el mejor flamenco y la mejor comida tanto nacional como internacional.
Por este local, también de ambiente taurino han desfilado un gran elenco de artistas como La Chunga, María Albaicín, Lola Flores, Pastora Imperio, El Lebrijano o Manzanita. Además de estos grandes artistas, el Café tiene un cuadro flamenco propio que actúa cada noche.
Sin abandonar la zona de los Austrias, nos detenemos en Las Carboneras. Nació hace unos años de la mano de tres amigas -Manuela Vega, Ana Romero y La Tacha- con la idea de recuperar los antiguos ”cafés cantantes”, y desde entonces se ha caracterizado por introducir aires de renovación en la tradición de los tablaos en Madrid. Prueba de ello es su decoración vanguardista, que ha sabido adaptarse al clasicismo de sus bailes puramente flamencos.
Aunque de creación más reciente, por su escenario han pasado ya artistas de la talla de Montse Cortés, Manuel Reyes, Rocío Molina, Alejandro Granados o Belén Fernández. Su cuadro flamenco, compuesto por cuatro bailaores, dos cantaores y dos guitarristas, ofrece de lunes a sábado un espectáculo basado “en el flamenco más tradicional pero en el que la improvisación también juega un papel importante”, explica Manuela Vega.
Igualmente innovador es Casa Patas, que desde mediados de los ochenta ofrece cada día uno de los montajes flamencos más atractivos de la capital. Según explican los responsables del local, "Casa Patas, a diferencia de otros tablaos que tienen unos profesionales fijos, planifica una programación diferente todos los meses. Ésta a su vez varía semanalmente y también cambia los fines de semana. Los artistas que bailan en cada espectáculo también son distintos".
Los artistas que actúan en Casa Patas son los más destacados del mundo del flamenco, como ‘El Negri’, cantante del grupo La Barbería del Sur, o Lole Montoya. En baile, Marcos Flores y Olga Penicet, Mara Martínez o Rafael Matos.
Hay que destacar el histórico tablao Villa Rosa, un local creado por dos picadores en 1911 en una plaza tan torera como la de Santa Ana, junto al antiguo Hotel Reina Victoria, en el que tantos matadores se alojaron a mediados de siglo. Fue entonces cuando personalidades como Ernest Hemingway o Ava Gardner acudían a este establecimiento de característica fachada de azulejos para disfrutar del arte de las grandes figuras del flamenco de la época. A pesar de haber sido una discoteca durante años, en la actualidad vuelve a ser un respetado tablao flamenco que ofrece varios pases de cante jondo y baile durante toda la semana.
Además de estos tablaos, existen otros en la capital que cuentan también con una larga historia y que ofrecen lo mejor del arte flamenco. Entre ellos destacan: El Corral de la Pacheca, Torres Bermejas, Arco de Cuchilleros o Las Tablas.
Si pretendemos continuar el recorrido hasta la madrugada, la calle Echegaray es una de las mejores zonas para ello. Entre sus numerosos locales destaca Cardamomo, famoso por sus actuaciones en directo y sus presentaciones de discos.
Por su escenario han pasado Diego el Cigala, Raimundo Amador, Ramón el Portugués o Ketama. Al margen de las actuaciones, es muy común escuchar las palmas y los zapateos de los clientes que abarrotan el bar y que bailan al ritmo del flamenco más puro que envuelve la noche hasta altas horas de la madrugada.
Muy cerca de Cardamomo, junto a la calle Ribera de Curtidores y el Rastro de Madrid, se encuentra Clan. Decorado con motivos arabescos que recuerdan a la Alhambra, es un buen lugar donde tomar una cena tranquila los fines de semana, y disfrutar de una copa y una actuación en directo de los artistas más representativos del flamenco clásico y moderno. Entre las estrellas que han pasado por sus escenarios destacan Elena Andújar, Angélica ‘La Tremendita’ o Leo Treviño.
Para bailar sin parar hasta que salga el sol, un local de ambiente rociero: Ole con Ole (antigua sala Axarquía). Cuenta con actuaciones de grupos flamencos en directo y con una amplia pista para que los más atrevidos muestren sus dotes para las sevillanas, los zapateaos o las rumbas.
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